domenica 20 giugno 2010

* CoMo CriaR NiñOs en TieMPOs difíCiLes: FraGmenTo deL AMOR

En el 2001 junto a la PSICOLOGA DE FAMILIA MARIA ELENA LOPEZ (mariae_psi@hotmail.com) publicamos el libro COMO CRIAR NIñOS EN TIEMPOS DIFICILES para EDITORIAL NORMA de COLOMBIA. El libro tuvo muy buena acogida en latinoamérica y en el listado de CARREFOUR de la NAVIDAD 2001, ocupó el 6 puesto de los mas vendidos.
Próximamente se conseguirá en castellano como e-book.

Un fragmento del capítulo del AMOR ®:

(...)
El amor va de la mano de la autoestima
La autoestima de un niño se construye desde los primeros años y la familia juega un papel muy importante en este proceso. La autoestima se considera el sistema inmunológico de la mente y es un escudo que nos protege de la hostilidad y la adversidad.
Un niño con baja autoestima es incapaz de tomar decisiones, es vulnerable al rechazo, a la presión de los compañeros, a la manipulación del grupo; cede en sus gustos e intereses y no hace respetar sus derechos. No confía en sus propias capacidades y le cuesta mucho recuperarse de sus fracasos. Se siente inferior, "poca cosa" y no merecedor de afecto, reconocimiento y aceptación.
Por esto es fundamental que los papás alimenten y fortalezcan día a día la autoestima en los niños: la idea o concepto que tenemos de nuestros hijos, las actitudes diarias que tenemos frente a ellos y el lenguaje que usamos para
referimos a sus actuaciones y a ellos como seres humanos tienen una gran importancia en la formación de su personalidad.


Cómo fortalecer la autoestima de un niño

• Ayúdele a descubrir sus cualidades a través de acciones concretas. En lugar de decirle "eres un niño amable", exprésele: "cada vez que alguien me llama queda complacido por la manera cortés como le respondes"
• Dígale siempre algo amable con respecto a su apariencia física; réstele importancia a cualquier posible defecto físico que su niño tenga; no tome este tema como argumento central en una charla.
• Demuéstrele que merece ser amado, respetado y aceptado.
• Oriéntelo para que evalúe sus logros en relación consigo mismo, más que en comparación-con otros niños.
• Estimule la práctica de algún deporte o actividad que se le facilite. Impúlselo a que desarrolle sus destrezas manuales, téngale siempre materiales como témperas y cartulinas en su escritorio y enmarque y cuelgue sus trabajos
• Felicítelo por sus logros en el colegio, cuando recupera una materia o mejora en algo. Dígale lo orgulloso que se siente de él.
• No lo compare con sus hermanos, primos o hijos de amigos.
• Ayúdele a descubrir sus puntos fuertes, sus destrezas y aptitudes: diríjale la atención hacia lo que tiene y no hacia lo que le hace falta. .
• Encárguele tareas sencillas que pueda resolver, para que se sienta orgulloso; en la medida en que vaya adquiriendo más confianza, se puede aumentar la complejidad de éstas.
• Háblele de la importancia que él tiene en la familia: cuéntele detalles de los primeros años, de lo felices que estaban cuando nació, cuántas personas fueron a su fiesta de cumpleaños y los regalos que enviaron sus abuelos; se sentirá querido y especial.
• Demuéstrele afecto con caricias, abrazos y besos; dígale a menudo lo mucho que lo quiere.

¡Cuidado con lo que le decimos a los niños!
La idea o concepto que tenemos de nuestros hijos, las actitudes diarias que tenemos frente a ellos y el lenguaje que usamos para referirnos a sus actuaciones y a ellos como seres humanos tienen una gran importancia en la formación de su personalidad. Aunque a veces lo que les decimos y la manera como lo hacemos nos parecen superficiales e inofensivas, muchas de las frases con las que expresamos nuestros sentimientos hacia ellos resultan agresivas, descalificado ras o aniquiladoras, y pueden llegar a desestabilizar y disminuir su amor propio. Tenga especial cuidado con lo que le dice y con el tono en que se lo dice.
• Por qué siempre cometes los mismos errores?
• Tenías que ser tu.
• Tu nunca entiendes!
• ¿No te das cuenta de que te ves muy fea?
• ¡Estás tan gordo que pareces un globo a punto de reventar!
• Ven para acá, "nariz de lorito"¡Pobrecita, tan débil que es la niña!
• Tienes la cara horrible con esos granitos.
• Nada de lo que haces lo haces bien, ¿no?
• ¡Seguro que con esa forma de ser te vas a quedar
• solterona!
• ¡Con esa timidez nunca vas a lograr nada!
• No te me acerques que hueles muy desagradable. ¿Otro novio más? ¡Todos deben estar hablando mal de ti!
• Es que no has crecido... ¡sigues siendo un bebé! " Tú nunca piensas... la cabeza sólo te sirve para peinarte.
• Como tú eres loca, yo no te creo nada.
• Si te portas mal, no te quiero.
• ¿Por qué no puedes ser como tu hermano?

Cómo decirlo bien
Las cosas se pueden decir de diferentes maneras. Intente retomar las anteriores frases y formúlelas de manera constructiva. Usted puede hacerlos caer en cuenta a sus hijos de los errores y fallas, y además expresar sus emociones pero de forma positiva y amorosa. Para lograrlo tenga en cuenta:
• Estaba seguro de que no ibas a poder.
• No ser repetitivo. Con esto sólo logrará ganarse fama de "intenso" entre sus hijos.
• No decirlo con gritos. Sus hijos terminarán haciendo caso omiso de lo que diga en voz alta.
• No ser irónico, porque la ironía y el cinismo despiertan la agresividad.
• No burlarse ni faltarles al respeto. Esto quebranta la comunicación.
• No regañarlos en público, porque sólo logrará avergonzarlos pero no los hará reflexionar.
• No agredirlos físicamente. Empujarlos o pellizcarlos para resaltar lo que les dijo sólo logrará hacerles sentir resentimiento.
• No confundirlos. Si somos muy estrictos frente a una situación y otras veces muy flexibles, los niños no sabrán con claridad qué se espera de ellos.
• No irrespetarlos. Nada justifica atentar contra la dignidad de un niño, recuerde los derechos del Niño.

Ayude a sus hijos a abrir el corazón
La solidaridad: una expresión del amor incondicional


La solidaridad es la capacidad para adherirse a la empresa de otros; es sentir, expresar y actuar de tal manera que las personas sepan que pueden contar con nosotros es poder decir "cualquier cosa que te pase a ti, también me pasa a mi", aunque esa persona no sea nuestro amigo o familiar; es conmovemos con el dolor ajeno y emprender acciones para mejorar la calidad de vida de los demás. La formación del valor de la SOLIDARIDAD es una labor que debe emprenderse desde los primeros años. Estudiar el punto de vista del otro, tratar de ver las cosas desde la perspectiva de los demás y ser sensible a las necesidades y deseos de los que nos rodean son habilidades que pueden enseñarse desde los primeros años. Se ha comprobado que en las familias en las que se exaltan y promueven estas actitudes, los niños tienen niveles más altos de desarrollo moral y por lo tanto mayor probabilidad de ser solidarios y generosos. Para lograrlo es muy importante:


• Hablar y discutir sobre asuntos éticos como la importancia de servir a los demás, de desprendernos de nuestras posesiones para dadas a otras personas menos favorecidas, de dar tiempo, dedicación y afecto a alguien que ha sido víctima de abandono o pérdidas.
• Ayudar al niño a "ponerse en los zapatos del otro". Pregunte al niño cuando se presente la oportunidad, por ejemplo como se sentiría él en caso de experimentar el dolor o sufrimiento que otras personas están sintiendo o qué podría hacer él para ayudar o calmar totalmente o en parte esta situación.
• Motivar al niño a participar en campañas, jornadas o programas dedicados a ayudar y dar bienestar a otras personas que lo necesitan.
• Enseñarle al niño a ser agradecido y a reconocer y valorar la labor de los demás.
• Inculcar al niño el amor y el respeto por la vida de todas las personas.
• Orientado para que sea capaz de dar y recibir y aprenda poco a poco a compartir con otros niños sus juguetes, su tiempo y sus sentimientos.
• Mostrarle que cada uno de sus actos puede tener consecuencias para otros, aún para los extraños: ¿por qué no cuidar la naturaleza puede afectar a todo el mundo?
• Ver con ellos películas, leer cuentos y contar historias que promuevan y exalten las actitudes y comportamientos solidarios.

Un gran porcentaje de las actitudes, comportamientos, gustos, sentimientos y decisiones de los hijos vienen de sus padres. ¡ esto no es una frase de cajón sino una realidad!. Cuando los papás se han preocupado por conocerse a sí mismos, han identificado sus sentimientos, han resuelto sus conflictos, vacíos y frustraciones y han retomado de su historia familiar pasada las cosas que les son útiles y positivas, tienen mas posibilidades para formar hijos, confiados, tranquilos, fuertes y estables.
(...)

Conocer nuestras emociones: una manera de hacer contacto con el amor
En el amplio universo de las emociones que se agitan en el interior de un padre, una pareja y una familia conviven el afecto, la ternura, los celos, la ira, la compasión, el miedo, la tranquilidad, la culpa, la posesión, la envidia, el odio, la confianza, la esperanza, la angustia, la ansiedad, la amargura, la vergüenza, el sufrimiento, el placer, el rencor y el perdón. Las emociones son complejas, y en ocasiones hasta ambiguas: un padre se puede sentir inseguro frente a una situación, pero delante de su familia mostrar que tiene perfecto control de todo. También puede expresarle a su hijo que lo quiere mucho, pero por dentro lo está descalificando o criticando, o puede suceder que sienta rabia por algo que él hizo, pero al mismo tiempo que sienta lástima y no entienda por qué. Es clave develar estas 'Jugadas" que nos hace el corazón, para aclarar nuestras emociones, aprender a moldeadas, conocerse mejor y ser capaz de vivir con más tranquilidad y armonía.
Hay muchas maneras de ponerse en contacto con uno mismo; aquí le sugerimos un ejercicio de reflexión que le ayudará a descubrir qué tan en contacto está con sus emociones, qué podría estar fallando dentro de. usted y cómo seguir creciendo dentro de su camino personal. Es nuestro deber advertir que la vía es larga, interesante, comprometedora, exigente y maravillosa.

Ponga a funcionar su memoria emocional, métase en la película de su vida y permita que las siguientes preguntas lo reconduzcan a su propio universo.
1. ¿Cómo le ha demostrado usted a su familia que la quiere? ¿ Cómo le ha demostrado su familia a usted que lo quiere?
2. ¿Cuál es la primera imagen que usted evoca cuando le hablan de ternura?
3. ¡Quién o quiénes lo han hecho sentirse celoso? ¿Por qué? ¿Usted cómo reaccionó?
4. Recuerde una situación en la que usted se haya sentido muy furioso y aun hoy lo sienta como si le estuviera pasando ahora.
5. ¿Qué lo conmueve de los niños?
6. ¿A qué le tenía miedo cuando era pequeño? ¿Ya se le pasó?
7. Describa cómo es un día tranquilo para usted.
8. ¿Cuándo piensa en qué o quién se siente culpable?
9. ¿De quién ha querido ser dueño? ¿Pudo?
10. ¿A usted le gustaría tener el auto de quién? ¿La casa de quién? ¿La pinta de quién?
11. ¿Quién hace que, con sólo nombrarlo, se le revuelva el estómago?
12. ¿Qué ha hecho que usted sea más confiado o desconfiado? Consigo mismo y con los demás.
13. ¿En qué están puestas todas sus esperanzas?
14. ¿Quién le genera angustia?
15. ¿Qué situaciones lo ponen ansioso?
16. ¿Alguna vez alguien le ha preguntado por qué tenía esa cara de amargado?
17. ¿Cuál es su vergüenza inconfesable?
18. ¿Usted es de los que sufre o hace sufrir?
19. Cuál es su fuente de placer?
20. ¿A quien le ha costado trabajo perdonar? ¿A quien ya perdonó?

¿Qué tanto entiende usted de sus emociones?
No se preocupe si le cuesta trabajo reconocer un sentimiento, porque a veces es complicado aislarlo de otros. Muchas veces los celos pueden confundirse con miedo o ira o ir de la mano. Lo fundamental es reconocer los sentimientos predominantes en su vida, y las emociones que estos le producen. Ponga atención a las respuestas que dio a las preguntas anteriores y trate de develar con profundidad y honestidad lo que cada emoción le evoca nosotras no podemos identificárselas pero sí le podemos facilitar una guía de cada una de ellas...

1 AFECTO: El afecto sí es una necesidad básica. El de la familia más aún. Debe ser percibido y sentido por usted y los demás. Si aún no lo ha logrado, vale la pena seguir intentándolo.
2 TERNURA: Mostrarse vulnerable, desear consentir y ser consentido, ser sensible y dejarse conmover, independientemente de que usted sea hombre o mujer, le abren las puertas para que usted se goce más y goce más de los demás.
3 CELOS: Definitivamente no se puede ser dueño de nadie. Convencerse de esto es un ejercicio que debe hacer usted y no su pareja.
4 IRA: Está comprobado que puede controlarse. Es una emoción que no sólo afecta a sus relaciones con los demás, sino también su salud mental y física. Casos de cirrosis hepática, cáncer, trastornos digestivos, infartos e hipertensión arterial parecen estar vinculados a esta emoción mal manejada.
5 COMPASIÓN: Es poder reconocer la dignidad del otro y sentirlo igual a uno. No es sentir pesar de él, sino ser capaz de entender su dolor y extenderle su mano.
6 MIEDO: Es cierto que muchas cosas en la vida generan miedo y hasta pánico. De niño, usted tuvo unos miedos; de adolescente, otros; y como adulto, seguramente unos nuevos disfrazados. No se quede atorado en ellos. Hay modos de exorcizarlos
7 TRANQUILIDAD: ...Es una opción que usted puede convertir en parte de su vida.
S CULPA: No es malo sentirla, pero sí es malo quedarse sintiéndola, atrapado en remordimientos, reproches y vergüenzas, porque son un obstáculo para encontrar soluciones reales y avanzar en su proceso personal.
9 POSESIÓN: Es una atadura que no sólo lo hace sentir mal a usted (porque finalmente todos sabemos que no podemos ser dueños de nadie), sino también a las personas que desea poseer. Es superable en la medida en que tome conciencia de quién o a qué está atado, lo deje libre y se libere usted también.
10 ENVIDIA: Es vivir mirando alrededor y no a las propias fortalezas y potencialidades. Si usted vive en la comparación, siempre e inevitablemente habrá alguien con un "anillo de brillantes» que usted no pueda obtener.
11 ODIO: Es un amor mal vivido pero que puede ser transformado. Es un lente a través del cual se puede mirar la vida, y como todo lente, usted lo puede cambiar. El perdón es una opción.
12 CONFIANZA: Es la fe que usted va logrando consigo mismo, con los demás y con la vida. Implica correr riesgos, perderles el miedo a los cambios, esforzarse por obtenerla y vivir en el presente, en el día a día.
13 ESPERANZA: Aliméntela... ¡es lo único que siempre nos queda!
14 ANGUSTIA: Es una reacción tanto interna (los pensamientos pueden generarla) como externa (un accidente también la provoca), que se puede aprender a reconocer, prevenir y controlar. Se combate con paciencia, autocontrol, fe, cambio de actitud y de pensamiento y mucha confianza.
15 ANSIEDAD: Tiene que ver con lo desconocido y con la incertidumbre que esto produce. Identifique qué se la produce, qué síntomas manifiesta física y emocionalmente su cuerpo, y ensaye técnicas como algunas de las descritas en este libro para que controle a la ansiedad y no la ansiedad a usted.
16 AMARGURA: Es la frustración que produce un fracaso, la pérdida, el rechazo, el despido o la quiebra (económica o espiritual) de alguien o algo. Muchas veces se puede convertir en una opción de vida sin que usted mismo se entere. Es indispensable mantenerse atento a los propios pensamientos, para así poder modificarlos cuando los percibimos amargos Y negativos, y dirigirlos a otras actitudes más tranquilas.
17 VERGÜENZA: Así como la culpa, la vergüenza debe ser pasajera. Lo que debemos hacer es reparar el daño que produjimos; muchas veces una excusa sincera es suficiente. Si el caso es la ruptura de un florero, busque uno parecido y repóngalo.
18 SUFRIMIENTO: Es uno de los caminos que ofrece la vida para aprender algunas lecciones; pero no el único. No se lo imponga a usted mismo ni a los demás como forma de ver la vida, acéptelo cuando ocurran actos que le producen dolor, siéntalo y elabórelo para no cargado el resto de su existencia. La aceptación es inversamente proporcional al dolor: cuanto más se acepte y entienda, menos sufrirá.
19 PLACER: Es parte de la vida, pero no su hilo conductor. Convertido en el objetivo de su vida lo esclaviza y genera búsquedas inagotables que siempre lo mantendrán insatisfecho e incompleto. Recuerde también que las cosas pequeñas e intrascendentes son fuente misteriosa de grandes placeres.
20 PERDÓN: Es el camino para sanarse espiritualmente. Es una necesidad real para lograr la curación, tanto física como espiritual, en nosotros mismos.
Es una manera para abrirse a la fuerza poderosa del amor y vivido plenamente. Si no hay lugar para el perdón, estos vacíos se llenarán de odio, amargura, angustia y sufrimiento.

El poder curativo del perdón
A través del perdón una persona puede abrirse y llegar al amor. Es un acto trascendente y personal que solo es auténtico cuando nace del corazón del interior mismo del ser, de las más profundas convicciones. Perdonar a las personas que nos han hecho daño es más un acto de amor hacia uno mismo que hacia los demás. Nuestras heridas no le hacen daño a quien nos hirió sino a nosotros mismos. Desprenderse de las heridas del pasado nos libera y nos permite crecer como seres integrales. Si logramos transmitir a nuestros hijos el valor del perdón, les estamos entregando uno de los más preciados tesoros: vivir libres de rabia, de rencor, de sentimientos de inferioridad, de odio y necesidad de venganza.

Las actitudes difíciles de los hijos:
Un reto para el amor

Cómo enfrentarlas

Todo niño tiene, a través de sus diferentes etapas, una que otra manifestación de falta de consideración, actitudes caprichosas, rebeldía y a veces hasta crueldad.

Estas actitudes requieren de atención si comienzan a ser frecuentes y cuando notamos que el niño no es consciente del todo de sus actos y que le es especialmente difícil asumir las consecuencias de su comportamiento inadecuado. Recuerde que el valor del amor se construye a diario, y a los papás les toca un buen porcentaje de esta construcción. Reconocer estas actitudes negativas en el comportamiento de los hijos y enfrentadas a tiempo es el inicio para poder tenderles la mano. Por lo tanto, cuando se presenten situaciones difíciles, es importante emprender varias acciones como las descritas a continuación:

Asuma el problema
Si nota que las actitudes que están generando el problema se repiten con frecuencia y están determinando el comportamiento de su hijo menor o adolescente, es importante que desde ahora inicie un trabajo constante y serio con él. Reconozca, poniéndose la mano sobre el corazón, que su hijo tiene una dificultad que se debe solucionar.

Todo problema tiene solución
Piense que todo problema tiene solución y no se quede detenido en la idea de que su hijo es "la oveja negra" y no hay nada más que hacer. La peor actitud es lamentarse, hacerse la víctima y culpar al niño o a su pareja de lo que está sucediendo.

Mire a su alrededor
Un siguiente paso es evaluar los acontecimientos externos que pueden estar afectando al niño, al joven y, por lo tanto, provocando este tipo de comportamiento, tales como la separación de los padres, una enfermedad, el ingreso de la madre en un trabajo de tiempo completo, el nacimiento de un hermanito, una quiebra económica o un traslado. Si éste es el caso, es posible que lo que esté sucediendo sea sólo una reacción pasajera. Una actitud comprensiva y paciente de su parte será suficiente para ayudado a superar este trance. Recuerde que cada etapa del desarrollo infantil también trae consigo características propias que pueden ser más intensas en unos niños que en otros, pero que son pasajeras.

Evalúese usted
Si, por el contrarío, lo anterior no explica la conducta de su hijo, analice qué actitudes suyas o de otro adulto detonan estas reacciones del niño. Por ejemplo, si cada vez que se tropieza con un mueble, usted le grita "¡Torpe!" frente a otros, esta actitud suya puede ser la que lo esté impulsando a reaccionar con groserías o agresividad.

Construya redes de apoyo
Muchas veces, asumir solo las dificultades con los hijos lo abruma y no le permite ver las otras posibilidades para solucionarlas. Pedir la colaboración de familiares o amigos hace más liviana las pequeñas o grandes dificultades que ocurren en la crianza y hace sentir importantes a las personas que nos pueden tender la mano.

Crea en el diálogo
Creer en el diálogo como camino para solucionar también este tipo de reacciones negativas es fundamental para llevar al niño a reflexionar sobre sus acciones y pensar en respuestas alternativas. Los padres nunca deben abandonar el compromiso de apoyar a los hijos, especialmente en los momentos difíciles.

Busque ayuda profesional
Cuando una situación empieza a salirse de las manos es conveniente acudir a una ayuda profesional, que puede ser la facilitada por el colegio con el servicio de psicología o acudir a un terapeuta particular especialista en niños y jóvenes.

Un niño podría estar en dificultades cuando...
No entre en pánico si encuentra en la siguiente lista algunos comportamientos habituales de su hijo; simplemente empiece a trabajarlos y a tratar de entender que lo impulsa a actuar de esta manera. Solicite ayuda profesional si siente que la situación excede sus propios recursos como padre.

• Habitualmente se refiere a las personas que le prestan algún servicio con términos como "sirvienta", "coima", "esclavo", "bruto", "falta de cerebro" o "mente de pollo".
• En cada frase incluye una o dos groserías, sin tener en cuenta quién lo está escuchando.
• Siempre que habla lo hace con rabia y con actitudes de reclamo y amargura.
• Se burla y menosprecia a las personas de edad. Rechaza abiertamente el contacto con un abuelo u otro familiar anciano.
• Afeita a los gatos, mete a los pollitos en el horno, opera cucarrones, quema a las hormigas con un fósforo y patea a los perros.
• Encierra a los hermanitos o primitos en el sótano oscuro del edificio y no los deja salir hasta que los adultos los encuentran. Cada vez que tiene un enfrentamiento con 10j compañeros del curso lo hace con patadas, pellizcas, puños, rasguños, escupidas y otras manifestaciones violentas.
• Elabora armas caseras que siempre guarda en sus bolsillos como cuchillos, objetos corto punzantes o cadenas, y ha provocado más de dos incidentes con fuego en la casa.
• Hace llorar a las profesoras por las frases hirientes con que les habla cuando ellas le llaman la atención o lo han botado de varios colegios de la ciudad, tanto públicos como privados, y usted ya no sabe dónde más matricularlo.
• Se refiere a las niñas del salón como "prostitutas", "degeneradas" o "zorras".
• Habla mal de sus amigas, difundiendo información falsa sobre la dignidad y vida sexual de éstas. Destruye todas las matas y flores que encuentra a su paso.
• Hace bromas pesadas como poner una puntilla dentro de sus pantuflas, un clavo en su puesto en el comedor, un chicle en su cepillo del cabello, un ratón dentro de su caneca, o untar su cepillo de dientes con vinagre. Le saca dinero de su billetera sin que usted se dé cuenta. Desbarata los electrodomésticos de la casa, raya los libros que él sabe son importantes para el papá, deja el teléfono descolgado y enciende el horno sin que los demás se den cuenta, y le activa su celular a escondidas.
• Sin su permiso, prueba las botellas de licor que usted tiene en su bar.

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